Timber by EMSIEN-3 LTD
Branding, Comunicaciones Estratégicas y Mercadeo Estratégico

Quienes se han zambullido en alguna ocasión en las aguas de Netflix (absolutamente infestadas de series) saben lo peligrosamente fácil que es caer en esta plataforma en las garras del denominado “binge-watching”.

En el famoso servicio de vídeo en streaming los usuarios no se contentan con ver un capítulo o dos de su serie favorita, los consumen todos (y lo hacen además de una sola tacada).

El “binge-watching” que con tantísima voracidad practican los usuarios de Netflix es síntoma de lo que es ya a todas luces una verdad universal: que el consumidor tiene un hambre infinita de contenidos (y está encantado de hacerse “adicto” a ellos si son lo suficientemente buenos).

De las series (adictivas hasta la médula) de Netflix las marcaspueden aprender unas cuantas lecciones para dar fuelle a sus estrategias de content marketing. De hecho, si siguen los cuatro pasos que disecciona a continuación Ragan.com, pueden alentar perfectamente la “comilonas” (de sus propios contenidos) por parte del consumidor:

1. Empiece con un “asesinato”

No hace falta lógicamente que el “asesinato” de marras sea literal. Se trata de hallar algún elemento que concite de manera casi instantánea la atención del espectador y que le fuerce a estar pendiente del desarrollo de lo que viene a continuación.

En esta primera fase tómese la molestia de responder a estas preguntas:

– ¿Cuál es el “gancho” de su marca?

– ¿Qué experiencias está en posición de poner en sus manos de su audiencia para forzar a ésta a venir (hambrienta) a por más?

2. Dé forma a un argumento atractivo

Toda gran serie es dueña de un hilo argumental lógico en el que el final está a la altura del principio (y viceversa). Una buena serie debe estar anclada en una sólida historia en la que todo lo que ocurre y todos los personajes que toman parte en la acción están en línea con el argumento (y no son puro relleno).

A la hora de pergeñar el argumento de la historia que su marca tiene entre manos, conteste a estas cuestiones:

– ¿Cuál es la historia que desea contar su marca y cómo la va a contar?

– ¿Están las experiencias que brinda la marca al consumidor a la altura de la historia que está interesado en contar?

– ¿Hay suficiente coherencia en el manera y el momento en que va a narrar la historia?

– ¿Se está yendo su historia por otros derroteros (y alejándose del hilo argumental inicial)?

3. Elija con sumo cuidado a quienes van a ejercer de actores en su historia

Los actores son tan o importantes o más que los personajes porque gracias a ellos las historias cobran vida y son ellos los que se las ingenian para que la audiencia empatice (o no) con los argumentos a los que ponen rostro y voz.

Una vez llegados este punto, debería responder a estas preguntas:

– ¿Quiénes interpretan los papeles protagonistas y secundarios en la historia de su marca?

– ¿Están los personajes logrando una conexión emocional con la audiencia que esté verdaderamente en línea con la historia de su marca?

4. Asuma cuanto antes que no todo el mundo va a ser fan de su historia

Incluso las series más populares fracasan a la hora de conectar con la audiencia. Y no pasa nada si fracasan porque es completamente normal no gustar a todos. Lo importante es que el target que éstas tienen en mente sí las devore con fruición.

En esta fase (quizás la más decisiva) las marcas deben hallar respuestas para estas preguntas:

– ¿Sabe ya cuál el target de su marca?

– ¿Tienen de verdad las historias de su marca el foco puesto en ese target?

tomado y adaptado de: https://www.marketingdirecto.com/marketing-general/marketing-de-contenidos-by-outbrain/4-maneras-hacer-contenido-marca-tan-adictivo-mas-series-netflix

Crear una estrategia de branding no resulta una tarea sencilla. Implica tantos factores a tener en cuenta que no puede tomarse a la ligera si realmente queremos un buen posicionamiento en el top fo mind de los consumidores.

Para ayudarle en esta tarea vamos a poner el foco en 15 elementos que debería tener en cuenta a la hora de crear una estrategia de branding. Estos han sido recopilados por The Next Web y atienden a las principales aristas de ese prisma que representa el branding y sobre el que se sostiene la diferenciación de sus productos y servicios.

Su “por qué”

Cada persona que crea una empresa lo hace por un motivo. Resulta paradójico que este se diluya o no quede claro a la hora de establecer una estrategia de branding.

Cuando se comparte la razón y los objetivos que llevaron a la creación de un negocio resulta fácil transmitir inspiración y pasión a los consumidores. Una forma de demostrar que no está únicamente orientado a la generación de beneficios y dejar claro que le importa lo que hace.

Hay que dar crédito

Nunca se olvide de agradecer el apoyo mostrado por todos los que han confiado en su proyecto. Esto humaniza su marca ya que muchas empresas se olvidan rápidamente de que nacieron de la nada alejándose de la realidad de sus consumidores.

¿Su marca es imprescindible?


Hágase una pregunta: ¿qué pasaría si su marca desaparece mañana? En la respuesta de esta cuestión encontrará qué ofrece a los consumidores que no pueden encontrar en la competencia.

El mensaje

No basta con crear y comunicar los valores y recorrido de la compañía. Tiene que comunicarlos. Esto significa que tiene algo que decir sobre su empresa y mostrar que puede hacer del mundo un lugar mejor gracias a sus productos y servicios.

Honestidad

Seguro que ha leído decenas de historias de empresarios que levantaron imperios sin un solo euro en el bolsillo. Es cierto que este tipo de casos pueden darse, pero son escasos. Por norma general poner en marcha una compañía requiere un proceso largo e incluso tedioso. No oculte sus inicios ni el camino recorrido. Es fácil caer en la exageración y el heroísmo y eso no gusta a unos consumidores que sólo demandan honestidad.

Brevedad

Tiene que ser capaz de formular de forma clara y directa el mensaje y valores de su empresa. Recuerde que los mensajes simples suelen ser los más impactantes.

Simplicidad y personalización

Su estrategia de branding debe ser sencilla y comprensible para todo aquel que tenga acceso a esta. Sus consumidores quieren saber cómo acabó creando o trabajando en una determinada empresa y tiene que transmitirlo de forma cercana.

Autenticidad

Los consumidores de hoy en día son auténticos expertos. No solo quieren comprar un producto, sino que requieren sentir que son parte de la marca buscan la conexión personal y la mejor forma de hacerlo es ser auténtico a la hora de mostrar la visión interior de la compañía.

Confianza

Entre los objetivos de una marca se encuentra la generación de confianza ya que esta es la base para construir su reputación. Asegúrese de que la historia que transmite su marca logra evocar estos sentimientos.

Objetivos a largo plazo

Uno de los grandes errores que se cometen a la hora de crear la historia de una marca es centrar demasiado el foco en el recorrido pasado sin prestar atención a las metas de futuro.

Humildad

La línea existente entre la confianza y un ego excesivo es demasiado delgada y se cruza en más ocasiones de las que pensamos.

Transparencia

Los consumidores demandan transparencia y sentir que pueden confiar y conectar con las marcas con las que interactúa.

Hay que apelar a los sentimientos

Cuando creamos una historia de marca hay que apelar a las emociones. La mejor forma de conectar a los consumidores con una marca.

Cuente con un eje central

Toda historia gira alrededor de un tema central sobre el que se construye el resto de la estrategia de branding. Este debe ser su punto de partida.

 

tomado y adaptado de http://www.mensaje360.com/0/nota/index.vnc?id=2170

La creación de una gran marca personal podría ser exactamente lo que necesitas para salir al mercado y ser esa persona con la que todos quisieran relacionarse o tener en sus empresas.

¿Qué es una marca personal? La creación de tu propia marca personal es una manera de comercializarte a ti mismo y tu carrera. Piensa en cómo una compañía crea un logotipo, un nombre, y un lema para su producto. Estos son todos parte de su marca, técnicas creadas para hacerte recordar quiénes son. Tu podrías hacer eso para ti y ayudar a construir una carrera sólida a lo largo del tiempo.

 

¿Por qué eres diferente?

Cuando creas tu marca, debes mostrar lo que te hace diferente de todos los demás. Una vez lo sepas, necesitas mostrarlo. Esto es lo que te ayudará a conseguir ese trabajo sobre el próximo candidato. Si no estás muy seguro de lo que te hace diferente, hay algunas cosas en las que puedes reflexionar. Echa un vistazo a tus fortalezas y pasiones. ¿Qué tipo de trabajo estás más dispuesto y feliz de hacer? Si dejas tu trabajo actual, ¿de qué se perdería la empresa?

Construye tu presencia en línea.

Probablemente  ya tienes presencia en línea, en las redes sociales y demás. Ahora es el momento de utilizar estas herramientas y sacar ventaja de ellas. Debes asegurar que tu  sitio web personal está configurado para mostrar los logros de tu carrera. Tu curriculum vitae debe estar incluido, así como una breve introducción de ti. Debe haber un enlace a tu portafolio, si es necesario para tu empresa también. También debería haber un enlace a otros sitios de redes sociales en los que te encuentres, incluido LinkedIn. No es necesario que empieces con un sitio elaborado.Puedes crear un sitio web pequeño, de dos o tres páginas en cuestión de horas.

Date a conocer.

Comienza a participar en discusiones en línea que sean relevantes para tu  industria. Una manera fácil de hacerlo es a través de los grupos de LinkedIn. Dar asesoramiento y experiencia pertinentes de una forma correcta. Habla sobre lo que estás haciendo actualmente en tu carrera y cómo estás buscando mejorar. Ir a eventos donde puedas hacer networking y hacer lo mismo. Para dar un paso más allá, si puedes obtener un espacio para hablar  en un evento de networking, hazlo. Si no eres bueno hablando en público, tómate el tiempo para practicar delante de amigos y familiares. Cuanto más hables en público, mejor lo harás con el pasar del tiempo.

Haz conexiones.

Durante los espacios de networking a los que asistas,  debes construir una lista de contactos. Escoge un par de estas conexiones que crees que serán las más beneficiosas tanto como para ellos como para ti y pasa algún tiempo construyéndolas y formando parte de su círculo. Síguelos en redes sociales y  haz comentarios en sus publicaciones. Con el tiempo, pueden ayudarte a llevar tu marca al siguiente nivel.

Crea metas.

No tiene sentido crear tu marca personal si no sabes lo que quieres sacar de ella. Este debe ser tu primer paso en el proceso. Una vez que sepas lo que quieres, entonces puedes adaptar tu marca para crear una imagen que te llevará allí. ¿Quieres encontrar un trabajo mejor remunerado? ¿Quieres cambiar de carrera? ¿Hay una empresa ideal para la que quieres trabajar? Una vez que hayas decidido esto, necesitas establecer una línea de tiempo. ¿Cuánto tiempo te estás dando para alcanzar este objetivo? Puedes decidir que será en unos meses, un año, o incluso un par de años. La creación de un plan de acción te ayudará a lograr las cosas que deseas hacer.

 

Tomado y adaptado de https://www.theladders.com/p/1242/how-to-build-your-personal-brand

En un mundo en el que sobreabunda la oferta de bienes y servicios, y la competencia se hace cada vez más intensa, incluso los territorios – países, ciudades y regiones- deben ganarse la preferencia del mercado para crecer o incluso subsistir.

Por ejemplo, existen países cuya principal fuente de ingreso es el turismo y por tanto, deben ofrecer atractivos suficientes para que las personas decidan pasar en ellos sus vacaciones (y dejarles su dinero).

Los gobiernos igualmente buscan hacer competitivos sus territorios para hacer negocios, atraer inversionistas y con ellos, generar empleos y bienestar para sus residentes.

Pero como ocurre con cualquier producto o servicio, un territorio no se vende si no ofrece un beneficio relevante a sus compradores, si no se diferencia. Y es allí donde entra en juego la marca territorial, para ayudar a posicionar a la ciudad, región o país, frente a las demás alternativas que pueda tener su público objetivo.

El proceso de construcción de marca de una ciudad implica un análisis de situación, el desarrollo de una visión y un compromiso.

El primer paso consiste en establecer cuáles son sus fortalezas y debilidades, así como sus oportunidades y amenazas. Con base en estas, se establece la visión de ciudad, región o país que se quiere lograr a futuro, se define la propuesta y la promesa de la marca y finalmente, se desarrolla un plan de acción.

Dentro de este proceso de consolidación de marca, resulta fundamental la participación activa de la ciudadanía. Nada se logra pretendiendo proyectar una imagen, si cuando un turista o un inversionista interactúan con un ciudadano,  con una empresa o con una institución, esa imagen se viene abajo.

Miami, por ejemplo, se ha sabido posicionar como la ciudad donde confluye Latinoamérica para vacacionar o hacer negocios, y como plataforma para entrar al mercado norteamericano.  Paradójicamente se ha convertido en la capital comercial de una subregión de la que no hace parte.

Más orientada al turismo, la ciudad ha desarrollado recientemente una campaña de marca llamada “Only in Miami” (solo en Miami), con la que se busca promover a la ciudad como un lugar de experiencias únicas. Y es que ciertamente lo es.

En igual sentido, Nueva York supo posicionarse como la capital del mundo, París como la ciudad del amor,  Milan como la capital de la moda.

Un proceso de construcción de marca ciudad que llama mi atención es Medellín, que pasó de ser la ciudad más violenta del mundo en los 80s, a la ciudad más innovadora del mundo (concurso City of the Year 2013).  Ciertamente al interior de Colombia, Medellín siempre se ha posicionado como la ciudad industrial por excelencia,  pero ahora empieza a adquirir un atractivo global.

Y  es que aunque estos títulos puedan parecer obsoletos, en realidad representan millones de dólares en ingresos para estas ciudades, regiones o países.

El asunto está, como en todo, en saberlo hacer bien: el simple hecho de desarrollar una marca territorial no quiere decir que esta sea efectiva. Existen casos de marcas que finalmente no “conectan” y terminan siendo un derroche de recursos económicos.

Los dirigentes de gobierno deben entender la importancia de desarrollar una marca territorial efectiva y con ellas, innumerables posibilidades.

El común de las personas puede pensar que una marca es simplemente el nombre de una compañía o quizás, ese símbolo gráfico o el eslogan que vemos en la papelería o anuncios publicitarios. Nada más ajeno a la realidad.

La marca son dos cosas a la vez: una creencia y una promesa. La primera, es primordialmente interna y la segunda, externa.

Una marca es aquello en que creemos cuando iniciamos una empresa: todo el conjunto de valores que nos definen y deben definir el accionar de la compañía. Honestidad, Responsabilidad, Excelencia, Calidad, pueden ser algunos de esos valores. Es lo que cada uno de nuestros empleados, desde el Gerente hasta el más humilde, debe interiorizar para que se traduzca en actitudes y comportamientos.

Es lo que se comunica (o no) al cliente cuando acude a la sede de la compañía, observa su publicidad o utiliza sus servicios: la marca va desde la adecuación del local y la forma como es tratado por los funcionarios que lo reciben, hasta el recuerdo que queda en su memoria después de finalizar la experiencia. Y es que es precisamente en ese momento de evocación cuando realmente se define nuestra marca en la mente (y sobretodo el corazón) de nuestros clientes; solo pruebe a evocar alguna marca que conozca y evalúe las razones por las que su percepción de ella es positiva o negativa.

Pero la marca no solo es definida por lo que se comunica, si no también por las expectativas que hemos despertado en el cliente en relación a la empresa, producto o servicio. Es decir, la promesa. Una compañía debe tener clara cuál es la promesa que le hace al cliente y debe cumplirla de manera efectiva para no erosionar su marca. La promesa de Disney es felicidad, la de Mercedes es status. Son marcas poderosas porque cumplen sus promesas.

Pero no solo basta con ganar la batalla de la mente. Hoy en día las marcas deben tratar de ganar la batalla del corazón, pues es esta batalla la que crea consumidores comprometidos y la pasión de la que se alimentan las marcas exitosas.

No solo construimos marca cuando diseñamos un logotipo y un eslogan, si no cuando aprendemos a creer en ella y en los principios que la definen. Y definitivamente, cuando implementamos estos principios de tal forma que cumplamos (y sobrepasemos) la promesa que hemos hecho.

Por José Penso. Este artículo puede reproducirse citando al autor.

El concepto de Branding se refiere al proceso de construcción de una marca,  expresión que a su vez implica definir y desarrollar lo que algunos autores acertadamente llaman la promesa de la marca: es decir, todo el conjunto de valores que esta comunica.

Sin embargo, yo prefiero usar la palabra “personalidad”, con el objeto de hacer una comparación más familiar. Y es que una marca no es otra cosa, si no su personalidad misma.

Así como identificamos a cada uno de nuestros amigos por su personalidad y esta ciertamente define nuestras opiniones y sentimientos por cada persona, igualmente las marcas tienen una personalidad que hace que el público tenga determinadas opiniones y sentimientos acerca de ellas.

Muchos de nosotros tendremos amigos y parientes que por su personalidad nos caen bien, nos generan confianza y en conjunto, desarrollamos sentimientos positivos hacia ellos. Por otro lado, existirán quienes no nos caigan tan bien, nos generen desconfianza y en general, desarrollemos sentimientos negativos hacia ellos.

Estas percepciones, acertadas o no, producen acciones, que en el ámbito de los negocios, se traducen en decisiones de compra.

De aquí la importancia del Branding, que no solo se aplica a las grandes corporaciones, si no también a los pequeños  negocios y a los profesionales en general. La construcción de una marca de forma adecuada definitivamente hace la diferencia entre el éxito y el fracaso.