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Liketing ®

La personalización está en un auge estratégico. Las empresas recurren a tendencias con el propósito de mostrar una diferenciación a partir de la elaboración de productos y servicios hechos a la exigencia de los consumidores. Éstos esperan que se cubran sus expectativas, mismas que están alineadas a la forma en la que viven sus deseos e intereses, entre otros aspectos.

 

Personalizar ha resultado en algo positivo tanto para las personas como para las marcas, debido a que repercute directamente en la satisfacción del cliente y, por otro lado, en la buena imagen y la notoriedad que una empresa va ganando gradualmente.

“El mercadeo es un concurso por la atención de las personas”

Seth Godin

La psicología detrás de la personalización indica que es el deseo de control uno de los principales factores que estimula a las personas, conforme a un estudio de la Universidad de Texas. Esto se debe a que de alguna manera, las experiencias personalizadas per se rompen con el status quo, puesto que con ellas, se ofrece algo que no tiene todo el mundo y se obtiene algo que se percibe como si fuera hecho a la medida. Lo que eventualmente aumenta la sensación de control en los individuos.

Marketing personalizado- Coca -Cola

 

Incluso si esta percepción es considerada como una mera ilusión, resulta positiva de acuerdo al artículo Freedom and Control publicado en el sitio Psychology Today, que señala que las personas que tienen un sentimiento interno de control, tienden a ser más saludables físicamente y más exitosas.

Pero, ¿cómo lo aplican las marcas? Existen varios casos en los que se ha logrado crear experiencias de personalización masiva para los consumidores. Amazon, por ejemplo, se ha convertido en una marca inteligente gracias a la creación de complejos algoritmos que le permiten conocer a fondo a los usuarios. De esta manera, esta compañía les presenta en todo momento información acorde a sus intereses, lo cual se refleja en las recomendaciones basadas en los patrones de compra y búsqueda.

Un caso también exitoso es Coca-Cola, compañía que ha logrado implementar distintas estrategias personalizadas dirigidas a la elaboración de productos, a partir de un alto grado de entendimiento y conocimiento de sus consumidores, pues se ajustan a los distintos estilos de vida y comportamiento de los mismos. Esto se ve reflejado en su amplio repertorio de productos, conformado por casi 70 marcas en 10 diferentes categorías; además, el 45 por ciento de su portafolio cuenta con opciones bajas o sin calorías. Indicadores de una clara afinidad con la cultura healthy que se vive hoy en día.

Para crear una estrategia de personalización existen una serie de pasos que los mercadólogos deben tomar en cuenta, según la firma Deloitte: recabar los datos relevantes de los consumidores; segmentar esta información; identificar los canales a través de los cuales las personas prefieren ser contactadas, ajustando mensaje y medio, y adaptar los productos y servicios a las necesidades de cada uno.

La personalización es una oportunidad para que las marcas puedan proveer algo relevante y altamente afín a su target. Su importancia radica en la creación o el fortalecimiento de un vínculo emocional que se logra a partir de un conocimiento preciso y profundo de los consumidores.

 

Tomado y adaptado de Merca 2.0

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Generar confianza es la clave. Es la única forma de superar barrera de desconocimiento sobre ti para conseguir tus metas o de apelar a la fe para que te crean.

Para generar confianza, tanto en la búsqueda de empleo, como en la promoción profesional o en el crecimiento personal, la mejor estrategia conocida se integra irremediablemente en el proceso de creación y desarrollo de una marca personal.

Y para buscar el apoyo de los demás en nosotros, nuestras ideas o nuestros proyectos (¡atentos emprendedores!) podemos establecer tres niveles de confianza para comprender el efecto que podemos producir en los demás:

 1. LO QUE SOY: Mis valores, mis puntos fuertes.

Ya te has hecho un proceso de auto conocimiento, tienes que haber reconstruido tu perfil personal y profesional. Lo que soy y lo que pienso o creo está bien, pero tardaré en convencer a alguien si no dispongo de más argumentos.

No siempre el efecto causado en los demás será positivo porque depende de la buena fe de las personas, y sobre todo estos aspectos configuran un perfil muy común y repetitivo: cuando intentamos convencer todos parecemos iguales incluso queriendo ser diferentes.

2. LO QUE PUEDO JUSTIFICAR con mi CV o por referencias. El prestigio y la reputación.

Lo que puedo justificar ya es otro nivel. No recurre a la necesidad de creer de mi interlocutor, sino que tiene certificación. No sólo deben ser argumentos como la experiencia o la formación, sino el cumplimiento de objetivos, metas alcanzadas, el prestigio entendido como logros conseguidos por uno mismo.

También por referencias sobre mi de terceros que certifiquen mis afirmaciones y generen de mi opinión positiva, o sea la reputación. Siempre valdrá más diez segundos del respaldo de un tercero que diez minutos tuyos en argumentación.

3.  LO QUE PUEDO DEMOSTRAR durante mi conversación.

Lo que puedo demostrar es lo que verdaderamente será un generador de confianza. Si mientras cuento algo es percibido como cierto y real el impacto es grande e imbatible.

Cualidades como saber escuchar, tu capacidad de comunicación, el conocimiento adquirido en determinada temática, la previsión de tendencia o la compresión del presente, las ideas claras o tus objetivos personales pueden quedar patentes en un proceso de comunicación.

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Pero ¿cómo lo dosifico?

Piensa en lo importante, lo relevante para cada situación. Todo lo es realmente, debes darte a conocer y comunicar buscando un equilibrio entre los tres niveles, pero desde luego, y por ese orden, de menos a más sería lo más convincente.

Si así lo haces la conclusión de tu mensaje se llama coherencia y su resultado es la confianza.

Tomado de: pabloadan.es

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El Liketing es el enfoque de Marketing que estudia como desarrollar conexiones o relaciones emocionales entre la marca y su consumidor.

Es sabido que atrás quedaron los días en que solo bastaba anunciarse para vender, para atraer clientes o electores;  la comunicación en una sola vía ya no es posible.  Las nuevas tecnologías han empoderado al público, convirtiéndolo en parte fundamental de una conversación directa con la marca, en la que cada individuo es un reportero en potencia.

Si se tiene una mala experiencia con una aerolínea, un hotel, un restaurante o  un profesional, solo basta publicarlo en cualquiera de las redes sociales para que en solo segundos, el mensaje tenga un alcance literalmente ilimitado. Y es por esta razón que las grandes marcas han desarrollado equipos de trabajo cuya labor es monitorear las redes sociales para atender cualquier evento que pueda significar daños a su imagen y reputación, lo que a su vez puede conllevar golpes significativos a sus niveles de ventas y resultados en general.

Sin embargo, no basta con actuar a la defensiva; el nuevo Marketing implica desarrollar un “engagement” o “compromiso” entre la marca y sus públicos, una relación que se logra mediante una mezcla de varios factores incluyendo la generación de confianza.  El asunto de fondo es que el consumidor sabe que tiene el poder y la capacidad de escoger, y finalmente escogerá aquellas opciones que se hayan ganado su confianza.  Las empresas pues, deben desarrollar estrategias que fomenten esta y otros aspectos como elementos diferenciadores frente a la competencia.

Sin embargo, más allá de este  “engagement” , la verdadera ventaja competitiva radica en la formación de evangelistas, que son aquellos consumidores realmente apasionados por la marca; aquellos que la viven y comparten su experiencia con los demás. Para ello hay que caminar la milla extra y hay muchas formas de hacerlo.  El Marketing 2.0 y 3.0 plantean importantes retos para las empresas que quieran sobrevivir y ser exitosas en los nuevos tiempos. El Liketing es el enfoque de Marketing que estudia como desarrollar conexiones o relaciones emocionales entre la marca y su consumidor.